El rapto de Higea: El libro “El rapto de Higea” de Jesús García Blanca,
desvela y denuncia de forma magistral cómo el poder económico-político,
en las sociedades capitalistas, utiliza la medicina no sólo como otro
método de saqueo de su población, sino como un mecanismo más de control social.
Una crítica integral del modelo sanitario hegemónico, analizando los
intereses políticos y económicos que lo sustentan y denunciando la poca
credibilidad de una medicina cada vez más al servicio de los intereses de
la industria farmacéutica y menos de las personas. No se limita a
denunciar los vínculos evidentes entre la investigación médica (revistas
especializadas, departamentos universitarios de investigación,
instituciones internacionales de la salud, equipos oficiales de asesores,
etc.) y la farmaindustria, sino que se adentra en el estudio de las bases
mismas de la medicina desde una perspectiva integral de la salud,
indisoluble del entorno en el que el ser humano se ha desarrollado en un
equilibrio perfecto con la totalidad de seres vivientes.
Con su análisis de la historia reciente de la medicina, El rapto de Higea
demuestra que se han obviado cuando no directamente censurado o perseguido
aquellas investigaciones y prácticas médicas que no resultan útiles al
actual modelo de acumulación capitalista, lo cual explica por qué se crea
alarma social ante supuestas pandemias de incidencia mínima, mientras que
se sigue sin atender las necesidades médicas reales de una gran parte de
la población mundial. Las investigaciones en torno al cáncer y,
especialmente, el sida y su tratamiento desde la medicina oficial sirven a
Jesús García Blanca para cuestionar con numerosas referencias científicas
la honestidad de los investigadores, laboratorios, empresas e
instituciones, que en los últimos 25 años han construido sobre
presupuestos multimillonarios la verdad oficial sobre el VIH. El libro
presenta por primera vez fuera de los EE. UU. una muestra de documentos
originales de Robert Gallo que ponen de manifiesto que su pretendido
descubrimiento del VIH era un fraude intencionado. Y describe con
elocuencia y rigor documental la invalidez de los tests de diagnóstico o
el carácter explícitamente venenoso de los productos que se administran a
millones de personas como prevención o tratamiento. (Pascual Serrano,
Rebelión)
Leer el libro completo en:
http://www.nodo50.org/ciencia_popular/
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domingo, 14 de noviembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
DISCURSO EN DIA DEL PACIENTE
Señor Vice Ministro de Salud Dr. Melitón Arce
Señor Decano del Colegio de Médicos del Perú: Dr. Ciro Maguiña
Señores Directivos, Colegas, Amigos y Amigas.
Soy el Médico Miguel Palacios Celi y pertenezco a la histórica XVI Promoción de Medicina de la Universidad Nacional de Trujillo y al igual que cientos de colegas, tal vez miles, hemos cruzado en algún momento la frontera y nos hemos convertido en Pacientes de enfermedades mayúsculas, el destino, ha querido darme, en el nivel fortuito que me corresponde, el privilegio de compartir este Testimonio, lo cual agradezco.
Esta historia empieza Hace algunos años, cuando conducía mi auto por la Panamericana Norte y a la altura del Km 679, antes de Guadalupe, un domingo de junio, fui embestido por un coche conducido por jóvenes ebrios, que impactaron mi vehículo con tal violencia, que en el acto mataron a mi pequeña hija, que viajaba conmigo, inconsciente y Poli traumatizado, fui auxiliado por generosos Choferes de ruta que me evacuaron al Hospital Almanzor Aguinaga de Chiclayo, donde justamente, trabajaba como Ginecólogo Obstetra, cuando los Cirujanos abrieron mi abdomen, encontraron 2 litros de sangre libre en cavidad, tenía 3 gr. de Hemoglobina, había estallado el Bazo, había múltiples laceraciones en Hígado, Páncreas, Intestino, el epiplón y el mesenterio sangraban desgarrados, tenía fracturas conminutas sangrantes y con pérdida de sustancia en Fémur y Metacarpo; los colegas necesitaron para reconstruirme 3 Laparotomías, una reducción cruenta, además de injertos óseos y placas de platino, me transfundieron 12 (doce) Unidades de Sangre, soporté muchas complicaciones, bronconeumonía por aspiración, sepsis, insuficiencia renal, agonicé y resucité en cada uno de los tres paros cardiacos que soporté, recibí los Santos Óleos, bajé a los infiernos y conocí al mismo diablo, sobreviví soñando que ya no podía haber, peor sufrimiento que el que habíamos pasado, el Presidente del Cuerpo Médico dijo ¡Solo un Milagro podía salvarlo y se salvó!, me distinguieron como Héroe, 45 días después salí de Alta, en una silla de ruedas, ante el aplauso de mis colegas, había perdido 15 kilos, 5 meses después, mi mujer me devolvió mi blanco guardapolvo de médico, me dio un beso y lleno de dolorosas cicatrices físicas y en el alma, me reintegré a seguir ejerciendo con éxito la Medicina.
20 años después, mientras conversábamos en casa, tocaron a la puerta, cuando abrí, estaba parado frente a nosotros, con una amplia sonrisa un Hepatocarcinoma con abundante desmoplasia, vengo por ti, me dijo y se quedó con nosotros.
Durante todos estos 20 años, sin que me dé cuenta, millones de icosaedros virones ARN, habían echo leña al Hígado, lo había llenado de fibrosis y cicatrices, los minúsculos seres, entraron a mi sangre con las Transfusiones sanguíneas que recibí durante el accidente… ¡Era un contagio!
No lo podíamos creer, Devolví el guardapolvo blanco a mi esposa y dijimos como Vallejo… Señor, ¿de donde sacas tanta tristeza y tanto dolor?...el Señor no respondió.
Y durante los 2 años siguientes, con sus días y largas noches, llenas de dolor y sufrimiento, en medio del espanto y la ansiedad, recorrimos los pasadizos de clínicas y hospitales, al final me dijeron Colega ¡Solo un Trasplante, puede salvarte!...¿un trasplante?, bueno, casi nada- dijimos-, hicimos la cola en la Lista de Espera de Trasplante Hepático del Hospital Almenara, poco a poco entre consulta y consulta, entre exámenes y exámenes, se agravaban las molestias, soporté biopsias, radio ablación, endoscopías, ligadura de Várices esofágicas, dietas, restricciones, hematemesis y melena, perdí 15 kilos de peso, la piel se tornó ictérica las mucosas también, insomnios, cansancio y fatiga me consumían, uno, dos y hasta tres intentos fallidos de Trasplante en el Almenara, el valor y el coraje ya no daban para tanto, Hasta que las transaminasas se cansaron de esperar, las albuminas también, la bilirrubina elevó sus niveles y la Vena mesentérica agresiva, acosaba al encéfalo…el despertar vivo era ya, un milagro.
El 15 de Octubre del 2008, mi valiente esposa, llevó lo que quedaba de mí, al Hospital Almenara, un fallo hepático se estaba instalando, en Emergencia me acostaron en una camilla, para que muera dignamente, rodeado solamente de mi mujer y mis hijos, mis colegas alrededor repetían... ¡Solo un Trasplante! ¡Solo un Trasplante!, Y a las 2 de la madrugada, mientras agonizaba, se acerca un hombre maduro, pelo entrecano y barba crecida, presuroso, casi corriendo, acompañado de otro Hombre mas joven que mas parecía Sacerdote, lucían cansados, tensos, me miró, puso su mano en mi hombro y me dijo “Te tocó Palacios, tenemos un Hígado” y dirigiéndose al personal gritó ¡Súbanlo a Sala de Operaciones! Y me subieron…¡era el Dr. José Carlos Chaman Ortiz, Jefe del Departamento de Trasplantes del Almenara, y el Hepatólogo Pedro Martin Padilla!… esa noche al mando de una élite de Cirujanos, osados y valientes, abrieron una larga incisión en mi abdomen, removieron y extirparon entre aplausos el Hígado canceroso e implantaron el Hígado sano, fuerte e impoluto de un joven de 28 años, muerto en accidente y que su familia tuvo la grandeza de aceptar la Donación Generosa y Gratuita de sus órganos, y tras 15 horas de Operación volví a la Vida en las manos de Cirujanos que se dejaron guiar por Dios para vencer a la muerte, en medio de tensiones y adrenalina.
A los 2 meses y medio, mi esposa, me devuelve mi viejo y querido guardapolvo blanco, me da un beso y me piropea diciendo “Bienvenido Valiente luchador” y aquí estoy de vuelta a la Vida, en medio de mitos y leyendas, lleno de cicatrices y misterios, indefenso, inmuno suprimido, pero con el Corazón lleno aún, de flores rojas para compartir.
Colegas
Las experiencias vividas me han enseñado que Los pacientes quieren que el Médico los salude, los escuche,
le mire a los ojos, ponga su mano en el hombro, haga lo correcto, prescriba lo justo y los consuele, los Pacientes quieren del Médico,… ¡el Encanto de su Ciencia, la Magia de su Arte y el hechizo de su Verbo!
Amigos, Yo no sé que me depare la Vida, Yo no sé que me depare el destino, pero hasta que se apague mi voz, seré siempre un vivo testimonio dela Inmensidad de Dios y de la Grandeza de la Medicina y sus Médicos.
Gracias.
Discurso pronunciado en la Ceremonia Central en el local del Colegio Médico en Miraflores
Señor Decano del Colegio de Médicos del Perú: Dr. Ciro Maguiña
Señores Directivos, Colegas, Amigos y Amigas.
Soy el Médico Miguel Palacios Celi y pertenezco a la histórica XVI Promoción de Medicina de la Universidad Nacional de Trujillo y al igual que cientos de colegas, tal vez miles, hemos cruzado en algún momento la frontera y nos hemos convertido en Pacientes de enfermedades mayúsculas, el destino, ha querido darme, en el nivel fortuito que me corresponde, el privilegio de compartir este Testimonio, lo cual agradezco.
Esta historia empieza Hace algunos años, cuando conducía mi auto por la Panamericana Norte y a la altura del Km 679, antes de Guadalupe, un domingo de junio, fui embestido por un coche conducido por jóvenes ebrios, que impactaron mi vehículo con tal violencia, que en el acto mataron a mi pequeña hija, que viajaba conmigo, inconsciente y Poli traumatizado, fui auxiliado por generosos Choferes de ruta que me evacuaron al Hospital Almanzor Aguinaga de Chiclayo, donde justamente, trabajaba como Ginecólogo Obstetra, cuando los Cirujanos abrieron mi abdomen, encontraron 2 litros de sangre libre en cavidad, tenía 3 gr. de Hemoglobina, había estallado el Bazo, había múltiples laceraciones en Hígado, Páncreas, Intestino, el epiplón y el mesenterio sangraban desgarrados, tenía fracturas conminutas sangrantes y con pérdida de sustancia en Fémur y Metacarpo; los colegas necesitaron para reconstruirme 3 Laparotomías, una reducción cruenta, además de injertos óseos y placas de platino, me transfundieron 12 (doce) Unidades de Sangre, soporté muchas complicaciones, bronconeumonía por aspiración, sepsis, insuficiencia renal, agonicé y resucité en cada uno de los tres paros cardiacos que soporté, recibí los Santos Óleos, bajé a los infiernos y conocí al mismo diablo, sobreviví soñando que ya no podía haber, peor sufrimiento que el que habíamos pasado, el Presidente del Cuerpo Médico dijo ¡Solo un Milagro podía salvarlo y se salvó!, me distinguieron como Héroe, 45 días después salí de Alta, en una silla de ruedas, ante el aplauso de mis colegas, había perdido 15 kilos, 5 meses después, mi mujer me devolvió mi blanco guardapolvo de médico, me dio un beso y lleno de dolorosas cicatrices físicas y en el alma, me reintegré a seguir ejerciendo con éxito la Medicina.
20 años después, mientras conversábamos en casa, tocaron a la puerta, cuando abrí, estaba parado frente a nosotros, con una amplia sonrisa un Hepatocarcinoma con abundante desmoplasia, vengo por ti, me dijo y se quedó con nosotros.
Durante todos estos 20 años, sin que me dé cuenta, millones de icosaedros virones ARN, habían echo leña al Hígado, lo había llenado de fibrosis y cicatrices, los minúsculos seres, entraron a mi sangre con las Transfusiones sanguíneas que recibí durante el accidente… ¡Era un contagio!
No lo podíamos creer, Devolví el guardapolvo blanco a mi esposa y dijimos como Vallejo… Señor, ¿de donde sacas tanta tristeza y tanto dolor?...el Señor no respondió.
Y durante los 2 años siguientes, con sus días y largas noches, llenas de dolor y sufrimiento, en medio del espanto y la ansiedad, recorrimos los pasadizos de clínicas y hospitales, al final me dijeron Colega ¡Solo un Trasplante, puede salvarte!...¿un trasplante?, bueno, casi nada- dijimos-, hicimos la cola en la Lista de Espera de Trasplante Hepático del Hospital Almenara, poco a poco entre consulta y consulta, entre exámenes y exámenes, se agravaban las molestias, soporté biopsias, radio ablación, endoscopías, ligadura de Várices esofágicas, dietas, restricciones, hematemesis y melena, perdí 15 kilos de peso, la piel se tornó ictérica las mucosas también, insomnios, cansancio y fatiga me consumían, uno, dos y hasta tres intentos fallidos de Trasplante en el Almenara, el valor y el coraje ya no daban para tanto, Hasta que las transaminasas se cansaron de esperar, las albuminas también, la bilirrubina elevó sus niveles y la Vena mesentérica agresiva, acosaba al encéfalo…el despertar vivo era ya, un milagro.
El 15 de Octubre del 2008, mi valiente esposa, llevó lo que quedaba de mí, al Hospital Almenara, un fallo hepático se estaba instalando, en Emergencia me acostaron en una camilla, para que muera dignamente, rodeado solamente de mi mujer y mis hijos, mis colegas alrededor repetían... ¡Solo un Trasplante! ¡Solo un Trasplante!, Y a las 2 de la madrugada, mientras agonizaba, se acerca un hombre maduro, pelo entrecano y barba crecida, presuroso, casi corriendo, acompañado de otro Hombre mas joven que mas parecía Sacerdote, lucían cansados, tensos, me miró, puso su mano en mi hombro y me dijo “Te tocó Palacios, tenemos un Hígado” y dirigiéndose al personal gritó ¡Súbanlo a Sala de Operaciones! Y me subieron…¡era el Dr. José Carlos Chaman Ortiz, Jefe del Departamento de Trasplantes del Almenara, y el Hepatólogo Pedro Martin Padilla!… esa noche al mando de una élite de Cirujanos, osados y valientes, abrieron una larga incisión en mi abdomen, removieron y extirparon entre aplausos el Hígado canceroso e implantaron el Hígado sano, fuerte e impoluto de un joven de 28 años, muerto en accidente y que su familia tuvo la grandeza de aceptar la Donación Generosa y Gratuita de sus órganos, y tras 15 horas de Operación volví a la Vida en las manos de Cirujanos que se dejaron guiar por Dios para vencer a la muerte, en medio de tensiones y adrenalina.
A los 2 meses y medio, mi esposa, me devuelve mi viejo y querido guardapolvo blanco, me da un beso y me piropea diciendo “Bienvenido Valiente luchador” y aquí estoy de vuelta a la Vida, en medio de mitos y leyendas, lleno de cicatrices y misterios, indefenso, inmuno suprimido, pero con el Corazón lleno aún, de flores rojas para compartir.
Colegas
Las experiencias vividas me han enseñado que Los pacientes quieren que el Médico los salude, los escuche,
le mire a los ojos, ponga su mano en el hombro, haga lo correcto, prescriba lo justo y los consuele, los Pacientes quieren del Médico,… ¡el Encanto de su Ciencia, la Magia de su Arte y el hechizo de su Verbo!
Amigos, Yo no sé que me depare la Vida, Yo no sé que me depare el destino, pero hasta que se apague mi voz, seré siempre un vivo testimonio dela Inmensidad de Dios y de la Grandeza de la Medicina y sus Médicos.
Gracias.
Discurso pronunciado en la Ceremonia Central en el local del Colegio Médico en Miraflores
viernes, 30 de julio de 2010
SER MEDICO ES FACIL (Poema-Video)
Un lindo poema, en video para todos los trabajadores de salud. Cuando hay vocacion todo parece facil. Es como la educación, cuando estamos motivados el aprender es un juego, nunca olvidaremos lo que aprendimos con agrado.
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